
No se pudo. El baloncesto de Sevilla se quedó sin el título de la Eurocup en merced de un gran equipo como es el Unic Kazan ruso. Cómo sevillano que soy y seguidor de este equipo desde que vestía de rojo y verde sólo me queda decir una cosa: gracias por ilusionarnos.
Tras el magnífico juego desarrollado en semifinales, donde la intensidad en la presión y el acierto en el tiro marcaron el devenir cajista, esperábamos un encuentro el domingo más que apasionante en el que pudiésemos competir contra los rusos desde el minuto uno. La historia por desgracia para los intereses de Joan Plaza no fue así.
El primer cuarto fue una losa de mármol que el Caja no se pudo quitar de encima en todo el partido. El acierto de tiro de tres (4/5) y la pesadilla en la zona de Lampe hicieron que el conjunto dirigido por Pashutin se fuera con una ventaja de 16 puntos (32-16).
La presión comenzaba a dar algo de frutos. Tras varios robos y algo de acierto en el tiro exterior (después de una técnica pitada al banquillo sevillano), en el segundo acto el Caja cogió algo de respiro y se colocó a doce puntos. Sólo un espejismo, porque de nuevo volvieron a correr los de Kazan para colocarse al descanso con un marcador de 51-36.
Como viene siendo costumbre y supongo que será por el buen hacer psicológico del técnico catalán, su equipo salió en tromba y como mínimo a poder competir el partido no bajando los brazos porque recordar que esto se trataba de una final europea. A siete puntos se colocaron a falta de 15 minutos. No terminábamos de romper esa cuerda que los rusos soltaban y tiraban de ella cada vez que “querían”. La decisión de algunos jugadores cajistas no apareció en esos momentos claves del partido y lógicamente sí que aparecieron los rusos para volver a colocarse por encima de la decena de puntos al final del tercer cuarto: 73-62.
Diez minutos restaban para que el baloncesto de Sevilla viera un título europeo en sus vitrinas o para que el Unic Kazan lo despierte de su sueño. La tónica fue la misma que en cuartos anteriores, sólo que en este Lampe destrozó totalmente la pintura cajista para terminar el encuentro con 26 puntos y 11 rebotes.
El MVP del encuentro, al contrario de lo que pensaban nuestros queridos comentaristas de Canal Sur, fue el base Popovic. También fue bastante merecido, porque si el pivot polaco anotó 26 puntos se debe en parte a que el MVP croata repartió 11 asistencias de las cuáles muchas fueron a parar a sus manos.
Ayer lo veía todo negro, hoy empieza a clarear y mañana seguro que lo veré todo brillante. Ya lleva varios subcampeonatos tras los conseguidos en la década de los 90 en copa y liga. Felicidades por la Eurocup jugada y felicidades por esa brillante afición que estuvo animando al equipo desde el segundo uno hasta el pitido final en la cancha de Treviso.
Foto| ACB



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