
Con una medalla se recoge la Selección Española de Atletismo del Mundial Indoor disputado en la ciudad de la paella y las fallas. El bronce conseguido por Juan Carlos Higuero en la prueba de 1.500 es lo único a lo que se aferra una Selección que iguala su segundo peor registro en Mundiales de atletismo en pista cubierta. Y con las puertas de Pekín entreabiertas, la actuación española se antoja más bien pobre.
Y es que, a pesar de las alentadoras palabras del presidente de la Federación Española de Atletismo, José María Odriozola, a mí me queda la sensación de que España está preparada para darle puntuales alegrías al aficionado, a quedarse a las puertas del metal, pero sin poder aspirar a mucho más. Para Odriozola, “el campeonato ha sido un completo éxito en organización y en resultados, el de nivel de marcas más alto de la historia, y al equipo español le pongo un notable alto porque más de la mitad han estado sobresalientes”.
Con un 14º puesto para Manuel Martínez, capitán y una de las esperanzas del equipo español para aumentar el medallero, y los cuartos puestos de Mayte Martínez en 800 metros y Ruth Beitia en salto de altura, el atletismo nos deja un amargo sabor de boca este fin de semana. Con la esperanza, al menos, de haber calentado la maquinaria y afrontar los Juegos Olímpicos con las Duracell cargadas.
Vía y Foto | Marca

