El de manacor destrozó al número uno del mundo, Roger Federer, en menos de dos horas y se hace así con su cuarto Roland Garros consecutivo, igualando al mítico Bjorn Borg, y eso que solo tiene 22 añitos…
En un partido decepcionante para los que esperábamos más del helvético, el mejor tenista español de toda la historia fusiló punto trás punto a un Roger Federer que dió la impresión de dar el choque por perdido desde antes de salir de los vestuarios, y eso que llevaba semanas diciendo que solo vivía para la final de Roland Garros.
Cada día se hace más insalvable la distancia entre los dos tenistas en tierra batida, Nadal se ha convertido en un jugador intratable sobre esta superficie y el suizo, que ya perdió contra el español anteriormente en las finales del Masters Series de Montecarlo y Hamburgo, no da con la tecla para vencerle, la solución es más simple de lo que parece… no existe tal tecla.
El partido fue casi por completo un monólogo del español, exhibición de golpes, un reves impecable y una potencia y velocidad que pocos tenistas tienen a día de hoy, por el contrario Federer, parecía fuera del partido, durante el primer set no pudo hacer otra cosa dedicarse a achicar agua, y hoy precisamente el cielo no estaba nublado.
Tan solo en el segundo set sacó su derecha a pasear y consiguió poner un poco en apuros al español pasando de un 2-0 inicial a un 2-2 con rotura de saque incluida, rotura que por cierto sería la única del partido. A partir de ahí nuevo dominio de Nadal para plantarse en un 6-3, por cierto, era la primera vez que en una final se el marcador señalaba dos sets a cero, señal inequívoca de que algo está cambiando.
En resumen, 28 victorias seguidas en tierra batida, cuarto torneo consecutivo de Roland Garros, primer Grand Slam de la temporada tras dos Masters Series y 22 años...¿alguien da más?



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