El Barcelona ha vuelto a resurgir. Lo ha hecho en el mejor momento posible, en el mejor escenario posible y con el mejor resultado posible. En la Liga de Campeones volvió a resurgir una parte de ese Barça que maravilló durante la primera parte de la temporada y que desapareció durante las últimas semanas de febrero.
Fue, eso si, un regreso con lagunas. Dos concretamente. Los dos goles que anotó el Lyon en la recta final del primer acto y en los primeros minutos del segundo. ¿Canguele? Quizá. Afortunadamente la eliminatoria ya había quedado resuelta. Los dos goles de Henry, el de Eto’o y el de Messi hicieron que ni Makoun ni Juninho llevaran la histeria a las filas blaugranas.
La fiesta fue completa. El Barcelona noqueó al Lyon desde los primeros minutos. Como el veterano boxeador que sabe que enfrente está un sparring limitado. Sólo la velocidad de Benzemá (recomendable su fichaje, sin duda) puso en momentos puntuales en algún que otro apuro a la zaga catalana que cerró un partido casi perfecto.
Más allá de la recuperación de Henry, ese que tantos golpes se ha llevado durante buena parte de su estancia en Barcelona, Eto’o recuperó su puntería. Una buena noticia para el Barcelona. Hubo muchas más, como el perfecto partido de Piqué, la incombustibilidad de Messi o el aporte goleador de Keita, que todavía no acaba de saber cómo consiguió marcar el quinto de la noche.
El triunfo convierte al Barcelona en el gran favorito para alzar la Copa de Europa. Habrá que esperar al sorteo de cuartos de final y habrá que esperar a ver qué Barcelona aparece en las próximas citas. Si sigue siendo el de anoche, pocos le podrán hacer frente.
Foto |El País
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