En menos de doce horas Can Barça ha respirado. Después de lo que muchos entienden que ha sido la gran pifia de Guardiola, la flor en el culo, aquella que siempre acompañaba a Johan Cruyff y que este curso ya hizo acto de presencia en Londres ante el Chelsea, ha resurgido para dejar en un anécdota el gran riesgo asumido por el técnico culé con la alineación de las estrellas para el partido ante el Villarreal.
Iniesta no estará este miércoles en Mestallla (al menos sobre el césped) para disputar la final de la Copa del Rey ante el Athletic de Bilbao, pero sí que estará en Roma (la cita realmente trascendental de la temporada culé) para la final de la Copa de Europa. Todos los malos augurios desaperacieron por la vía rápida cuando de rotura fibrilar se pasó a “pequeña roturita”. Fue entonces cuando más de uno se acordó que llevaba sin respirar desde que acabó el partido ante los castellonenses.
Del mal, el menos, piensan muchos, aunque el propio Andrés Iniesta tenía claro una cosa: en Roma iba a jugar aunque fuera con escayola: “fuese lo que fuese iba a estar en Roma”. De momento tendrá que descansar un par de semanas para estar al cien por cien.
Guardiola, que a buen seguro pasó la noche en vela pensando qué combinación de factores era la mejor para la final y en la que no conseguía encontrarle un sustituto al bueno de Andrés, ya descansa. El peso que se ha quitado de encima es espectacular. La flor, que sigue viva en el Camp Nou…
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Foto | El País



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