
Después del decepcionante papel de Novak Djokovic ante David Ferrer, era de esperar que el número 1 del equipo español en la Copa Davis, Rafa Nadal, saliera como un obús en la pista de tierra batida de Benidorm. Lo que suena un poco a chiste es que el serbio Janko Tipsarevic jugara tan mal como lo ha hecho. O le miró un tuerto o ni siquiera le avisaron que lo que venía a hacer a la ciudad alicantina no era tomar el sol.
Pendientes del partido de dobles, del encuentro de Rafa Nadal, poco que decir. El rey de la tierra batida arrolló sin piedad a Tipsarevic, que pasó sin pena ni gloria. El 2-0 es un resultado muy cómodo para España. Y el error de Serbia está en la derrota de Djokovic. Su número uno abandonó demasiado pronto la eliminatoria lo que, teniendo en cuenta los protagonistas para el siguiente partido, suponía una auténtico suicidio.
Únicamente de forma espontánea, Djokovic dejó entreveer su tercera posición en el ranking ATP. Fueron algunos golpes los que nos recordaban el nombre del primer participante serbio ante Ferrer, muy lejos de ser el jugador desequilibrante, rápido y con un manual de buenos golpes que nos tiene acostumbrados a ver. El de Jávea solucionó muy bien el primer punto para el equipo español, redondeado por Nadal casi sin sudar.
El encuentro de dobles puede ser el que cierre defenitivamente la eliminatoria. Mucho debe cambiar la mentalidad de los serbios si no quieren marcharse de Benidorm, y de la Davis, con un auténtico rosco.
Foto | Marca



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