La raza humana ha llegado a su límite fisiológico... al menos hasta los próximos 20 años según un estudio francés. En ese periodo de tiempo es improbable que ciertas marcas mundiales sean batidas, y cada vez las diferencias serán mínimas costando más rebasarlas. Por mucho que la ciencia deportiva y la nutrición ayuden a mejorar el rendimiento de los atletas el ser humano está llegando a su tope.
Es normal que este ambiente de pesimismo muchos deportistas escojan la vía fácil y recurran a sustancias dopantes, que en muchas ocasiones ocasionarán graves problemas de salud con el paso de los años. Si a todo esto añadimos la mercantilista “necesidad” de incrementar el espectáculo en cada disciplina con etapas cada vez más duras, temporadas más largas, y mayor exigencia física, tan sólo se consigue incitar a las “mentes débiles” a escoger el mal camino con el fin de destacar.
No se que pasará dentro de 20 años para que de nuevo se puedan batir récords deportivos, pero hoy ya empezamos a notar como cuesta más acabar con una marca. Del mismo modo cada vez son más los casos de los “falsos deportistas”. La publicidad, la fama, y los patrocinios animan a que en estos días ciertos sujetos experimenten como buenos conejillos de Indias con sustancias que les dan ese extra para llegar más lejos, más rápido o con menos esfuerzo. Con este futuro tan poco optimista, es hora de aceptar que la profesionalización del deporte ha llegado a un punto en que debemos buscar otras metas, por paradójico que resulte.
Vía | Vitónica


