Hasta que el árbitro se cargó un partidazo...

0 comentarios

Espectáculo del bueno en Vistalegre

La crónica del Real Madrid-AXA Barcelona de ayer podría ser bien distinta a la que sigue, pero es que lo que sucedió en el último minuto del partido disputado en Vistalegre, fue un atentado contra los amantes del buen baloncesto. Vaya por delante que, sí, soy del Barça, y, evidentemente, quería que ganara el AXA Barcelona, pero si hubiera pasado esto mismo en el sentido contrario, hubiera hecho la misma queja. No es de recibo que el arbitraje nos destroce lo que estaba siendo un partidazo de baloncesto de esos que gustan de ver. De los que se deciden en la última jugada.

Después de 39 minutos intensos como lo merece un Barça-Madrid, llegábamos al minuto 40, último del partido, con un marcador ajustadísimo. Con el Barça dos por debajo, y a 40 segundos para el final – lo que vienen a ser un mínimo de 2 posesiones – los largos brazos de Hervelle le ponen un tapón al gigante Marconato, asegurando medio partido para el Madrid. Pero faltaba ganarse el otro medio. Ataca el Madrid, y el Barça defiende a la perfección, haciendo que la presión del reloj de posesión sea cada vez mayor. El balón llega a manos de Bullock, con apenas 23 segundos para llegar al final y la posesión del Madrid agotándose, y se pita una personal a Lakovic que bien podría discutirse, pero que vamos a darla por bien pitada. Lo gordo estaba por llegar.

El Madrid saca de banda (todavía no estaba en bonus), y llega la decisiva intervención arbitral al pitarle una falta antideportiva a Pepe Sánchez sin balón de por medio. Tan inexistente era la antideportiva, que todavía hoy en la prensa se pueden leer versiones de que la falta se le pitó a Gianluca Basile y otras que indican, correctamente, que se le pitó a Pepe Sánchez. Con dos tiros y banda, adiós al partido. ¡Qué pena! ¡Qué injusto! Seguramente hicieron méritos para ganarlo cualquiera de los dos equipos, cada uno con sus bajones y sus rachas, pero el que lo ganara se lo tenía que ganar en la pista. Que en ese ataque hubiera aparecido Bullock, o Smith, y hubiera clavado un triple: perfecto, merecida victoria. Que el Barça hubiera parado al Madrid y hubiera empatado (o ganado) el partido en la siguiente jugada: pues también, genial y merecido. Pero el innecesario protagonsimo arbitral era lo único que sobraba.

Atrás quedó un partido extraordinario, con un demoledor primer cuarto del Madrid, que aprovechó la flojísima defensa del Barcelona para cascarle 26 puntos en los primeros 10 minutos, un segundo cuarto espléndido del Barça, que a base de una sensacional defensa, sólo permitió 14 puntos del Madrid, y redujo a 5 la sustancial distancia del primer cuarto, un tercer cuarto mucho más igualado, con la tensión empezando a subir a medida que pasaban los minutos, y un último cuarto con una salida aplastante del Madrid, y una respuesta no menos contundente del Barcelona, que nos regaló un igualadísimo final de partido casi perfecto.

También quedaron jugadas dignas de NBA, como el pase por detrás de la espalda de Pepe Sánchez a Fran Vázquez, que el gallego finalizó colgándose del aro, o la increíble jugada del final del segundo cuarto en la que, tras un saque de banda con 4 segundos, Sergi Llull da un giro en el aire y asiste a Hervelle que rompe el aro cuando el reloj se pone a 0, o el triple inverosímil de un renacido Ersan Ilyasova cuando se terminaba la posesión en un ataque importantísimo, o la potente internada de Charles Smith que adornó con un espectacular mate… Es lo bonito del baloncesto, que a veces merecen ganar los dos equipos, pero eso no puede ser. Y es en esos casos cuando el público disfruta de lo lindo, y cuando, más que nunca, sobran las decisiones “radicales” de los árbitros.

Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí

¿Quieres saber más?

Artículos

Artículos relacionados que probablemente también te interesen

Ver más

Respuestas

Preguntas sobre este tema que ha contestado la comunidad

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL