
A pesar que desde el año pasado venían suavizando sus críticas e insinuaciones de dopaje contra deportistas inocentes, a L’Equipe hay que aplicarle el refrán de “quien siembra vientos, recoge tempestades”.
Esta vez, será el retirado Ian Thorpe el que busque lavar su imagen en los tribunales después de que el diario en su día provocase un escándalo acusándole de doparse, después incluso de demostrarse que Thorpe no lo había hecho. La redacción de L’Equipe siempre se luce, también con los españoles. Oscar Pereiro o Alejandro Valverde son algunas de las muchas víctimas españolas que el rotativo ha acusado sin pruebas.
Sin embargo, el año pasado, el escándalo de Michael Rasmussen y los alemanes en el Tour de Francia suavizó la que hasta ese momento era su radical postura. Estaban comprobando con amargura que tanto hinchar su propio globo podía terminar con la carrera que ellos mismos organizan.
Tuvo que ser un golpe duro el entender que, después de la Operación Puerto, no solo los españoles se dopan, ni no todo español que gana es porque está dopado. Esto también va por Rafa Nadal, al que alguna vez le hemos visto ser víctima del recelo francés.
Thorpe ha querido rematar la perniciosa costumbre de L’Equipe, llevando el caso ante la justicia. En sus palabras intuímos que, aunque lo que busca es recuperar su primera imagen, el daño causado es irremediable. Deseamos que, al menos, la victoria en el proceso judicial le sirva para aliviar parte de su dolor.
Vía | La Vanguardia
Foto | Daily Life


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