Muchos lo suponían; prácticamente todos los aficionados al fútbol sala lo esperaban; y los más allegados, aquellos que se enfundan la camiseta verde para ir a ver sus partidos, lo deseaban con todas sus fuerzas. Ahora ya es una realidad: el Inter Movistar vuelve a ser el mejor equipo de Europa.
La ciudad de Ekaterimburgo se convertirá a partir de ahora en un lugar de peregrinación para los verdes. Sobre todo porque lejos de sufrir, su triunfo en la Copa de Europa de clubes ha sido algo así como unas vacaciones anticipadas.
Mínimo sufrimientos y máxima efectividad han sido los argumentos expuestos por los madrileños para cerrar sus dos partidos en la competición con sendas goleadas y dejar claro que su victoria no es una casualidad, sino la merecida recompensa a un trabajo espectacular.
El Kairat kazajo no fue sino un mero aperitivo para los de Juanlu Alonso. El 0-5 endosado por los verdes quizá se la antojó demasiado amplio a algunos, pero visto el partido de la final, quizá fue escaso.
La solidez defensiva, esa que en los últimos partidos domésticos ha perdido el bloque madrileño fue la clave en la semifinal y, a la postre, también en la final. Ante el Ekaterimburgo, el equipo organizador de esta fase final, los madrileños tampoco tuvieron demasiados problemas.
Pese a que el ruso se ha confirmado en los últimos años como uno de los fútbol sala europeos con mayor progresión y mejor futuro, aún sigue existiendo una gran diferencia. Sobre todo con los de Ekaterimburgo, que lejos de apostar por los fichajes brasileños, mantienen una filosofía particular en la que lo importante es el fútbol sala ruso y su futuro.
Quizá por eso las diferencias entre unos y otros siguen siendo amplias. El 5-1 dejó claro que Inter Movistar es el mejor equipo de Europa y sirvió para apagar los incendios provocados por los últimos empates.
Foto | UEFA


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