Italia se subirá al podio del Mundial de Fútbol Sala de Brasil. Ahora sólo hace falta saber si estará junto a España o flanqueará con los de José Venancio a Brasil (esperemos que no). El conjunto transalpino, tras el varapalo recibido ante España, logró hacerse con el tercer puesto del palmarés del torneo tras derrotar a Rusia.
Y lo hizo, cómo son las cosas, casi, casi como cayó ante España. No necesitó recurrir a la prórroga, pero casi. A falta de trece segundos, cuando los rusos ya miraban el reloj en busca de un respiro antes del tiempo extra, Saas Assis rompió el equilibrio en el marcador y consiguió quitarse el mal sabor de boca de semifinales (si es que eso es posible).
El partido fue un elogio al fútbol ofensivo. Cada uno a su manera, pero haciendo gala de que no siempre un resultado corto es sinónimo de racanería. Esta vez fue la falta de precisión la que frustró guarismos más abultados.
Con Italia tirando del contragolpe y Rusia llevando el peso del choque, los transalpinos fueron los primeros en anotar, con lo que su obsesión contragolpista creció exponencialmente. Rusia, que supo frenar los ataques italianos, buscó y buscó, pero hasta la reanudación no empató.
El gol de Dushkevich a los cinco minutos de la reanudación cambió el partido. Fútbol más especulativo, juego más lento y recelos mutuos en busca del tercer puesto. Mereció más Rusia, mucho más entregada y ambiciosa pero Italia supo reservar su veneno hasta el último minuto.
Cuando el antídoto era imposible Saad Assis definió a la perfección una jugada trenzada que permite a Italia celebrar un tercer puesto merecido.
Foto | FIFA


Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect