El atletismo mundial perderá, este domingo, a uno de sus grandes mitos. Jefferson Pérez, el ecuatoriano que hizo de la marcha una forma de vida y que durante años ha dado a la especialidad el lustre que otros le habían negado, colgará las zapatillas en Murcia en donde rendirá un sentido homenaje a todos los ecuatorianos inmigrantes en España.
Su adiós llega marcado por sus problemas físicos que podrían dejarle en una silla de ruedas por una enfermedad degenerativa en sus articulaciones. Un trágico final para un atleta que lo ha dado todo cuando se calzaba un par de zapatillas.
Su palmarés sigue siendo envidiable. Desde su Ecuador natal, donde Jefferson Pérez es todo un ídolo y un ejemplo de lucha y tenacidad, el mejor marchador de la historia consiguió alcanzar cotas nunca pensadas para un corredor ecuatoriano.
Desde que consiguiera en Bulgaria la medalla de bronce del Mundial Juvenil, su nombre siempre ha estado en los primeros puestos de las grandes citas mundiales. Dos medallas olímpicas (oro en Atlanta y plata en Pekín) en la prueba de los 20 kilómetros y tres títulos mundiales consecutivos tras la plata de Sevilla en el 99 fueron su contribución al atletismo ecuatoriano del que sigue sosteniendo que no recibe ningún tipo de apoyo.
Su adiós en la competición oficial, en Pekín, sirvió para agrandar su leyenda. Su desvanecimiento ante las cámaras de televisión comentando la carrera fue el punto final a una carrera en la que ha demostrado haber entregado el cien por cien de sus fuerzas.
Foto | Daylife



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