La Fórmula 1 ha cambiado de criterio. A partir de ahora el ganador del mundial será el que más victorias consiga a lo largo de la temporada. Los puntos solo entrarán en funcionamiento cuando al término del último Gran Premio dos o más pilotos acumulen el mismo número de victorias. ¿A quien favorece? ¿Quién ha defendido este cambio de normativa? ¿En que se transformará sobre el asfalto? Demasiadas preguntas y, de momento, muy pocas respuestas.
Desde luego parece un cambio bastante absurdo en el que los que acabarán pagando las consecuencias serán los propios aficionados. ¿Por qué? Pues básicamente porque se prevén Grandes Premios mucho menos competidos que en temporadas anteriores y en los que la pelea por la victoria final, en muchas ocasiones, ni siquiera aparecerá.
Pongámonos a imaginar: una salida conflictiva de un Gran Premio en el que un monoplaza consigue, digamos, diez o quince segundos de ventaja en las primeras vueltas. ¿Qué harán los demás pilotos? La primera opción es forzar al máximo para tratar de reducir ventaja y acercarse. Algo bastante improbable. La segunda, mucho más conservadora, es la de reservar motor, renunciar abiertamente a la victoria, y terminar con el vehículo en buenas condiciones para la próxima cita. Bastante más sugerente para muchos.
Puestos a pensar en los promotores y defensores de esta nueva reglamentación, todo hace imaginar que las grandes marcas (Ferarri y McLaren) han sido sus promotores. Ellos son los que, a priori, estarán en la lucha por las victorias parciales. Así las cosas, ellos serán los que más beneficios saquen de esta norma.
También es patético que se condene al piloto regular. Pongámonos en el caso de que un piloto cierra todos los grandes premios en segunda posición. Por puntos, estaría habilitado para convertirse en el nuevo campeón del mundo, pero ahora, un piloto con cuatro victorias y retirada en el resto de grandes premios tendría muchas más posibilidades.
Con 17 pruebas en el mundial, también podría darse el caso de que alguna de las escuderías arrancara con un ritmo vertiginoso. Con cuatro o cinco victorias en los primeros grandes premios, llegaría el momento de especular y esperar. Tanto que ese inicio se podría convertir en un título mundial si la igualdad, en el resto de pruebas, hace que tres o cuatro pilotos se repartan los títulos.
En definitiva, que se han cargado, por la vía rápida, buena parte de la esencia de la Fórmula 1. Fernando Alonso ya ha dicho que no le gusta: “No entiendo la necesidad de cambiar las reglas de este deporte constantemente. Creo que este tipo de decisiones sólo puede confundir a los aficionados”, ha dicho. Personalmente creo que es un paso atrás y que generará más aburrimiento que espectáculo. Y tú, ¿qué opinas?
En RacingPasión | El que más victorias acumule será campeón


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