
Es lo que tiene correr vueltas pequeñas, con sus estrechas carreteras, más conocidas en el argot ciclista como caminos de cabras. Que se lo digan a Oscar Freire, que se perdió la Milán-San Remo por correr California.
A Lance Armstrong hoy le ha ocurrido eso mismo. Se ha fracturado la clavícula derecha, a 15 kilómetros de meta, en la primera etapa de la tan extrañamente morbosa Vuelta a Castilla y León. ¿Desbaratará esto los planes de 2009 del genuino superhéroe americano?
La primera etapa ha sido para el aficionado o periodista palomitero el globo que se desinfla. Sin embargo, no nos excedamos, porque al hacerlo olvidamos la gran victoria al sprint de Joaquin Sobrino Martinez en el día más feliz de su vida.
Además, a la Vuelta a Castilla y León, quién la ha visto y quién la ve, le quedan ganadores de Tour de Francia para aburrir, que no solo de morbo ha de vivir este deporte.
A Lance Armstrong le toca volver a empezar. Uno diría que se debe perder el Giro de Italia, pero dada su tozudez, y que por lo visto esta carrera se puede ganar aunque vuelvas de vacaciones, es mejor ser prudentes. Lo que sí trastocará es su preparación para volver a ser lo que fue. Tendrá que conformarse, de momento, con lo que es.
Foto | Yahoo Sports


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