No pudo ser. La LNFS volverá a repetir, por tercer año consecutivo, final. El Pozo Murcia, líder al término de la competición regular, e Inter Movistar, segundo y sufriendo mucho para colarse en la gran final, se jugarán el título de liga.
Poco a poco las esperanzas el mundo del fútbol sala de asistir a una final diferente a la habitual (cinco de las seis últimas ediciones han tenido a los mismos protagonistas), se han ido evaporando. La primera apuesta fue el Barcelona Mobicat, que hizo el ridículo más absoluto; luego todos apostaron por el Pinto, que rozó la gesta, pero que también tuvo que claudicar ante, no la superioridad, sino el saber estar de Movistar en los momentos más importantes.
El Pozo Murcia ha tenido una trayectoria más tranquila. No ajena a sustos (Lobelle les hizo sudar tinta) y ha demostrado que llega en mejor momento y forma que los madrileños. Quizá no les sirva de nada. La lógica poca trascendencia tiene en una competición en la que los murcianos ya saben lo que es dominar la temporada regular para perder el título en la final.
Pase lo que pase, los verdaderos campeones son los jugadores y la afición del Pinto. Su gesta no tiene comparación. Es difícil, muy difícil, crecer a la sombra del todopoderoso Movistar. Y más aún lo es debutar en la máxima competición y soñar con jugar la final. Un sueño que ha sido real y que sólo la capacidad para sentenciar de la máquina verde ha roto.
Foto | LNFS



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