El fútbol está repleto, a partes iguales, de grandes éxitos y de las miserias más absolutas. Tiene, al igual que en otros sectores económicos, un efecto llamada que hace que más de un inmigrante dotado de cualidades físicas y técnicas, afronte el salto a Europa con la intención de hacerse un hueco en el balompié continental. Oumar Keita, primo lejano de Seydou Keita, uno de los flamantes fichajes veraniegos del Barcelona, es uno de ellos. Pero la tragedia, aunque ha salvado la vida, le ha golpeado de lleno.
Vive desde hace poco más de dos meses en la localidad riojana de Nájera. Se define como un delantero fuerte, de lucha, de pelea. Llegó a jugar en la primera división senegalesa pero quiso probar fortuna en España y no se lo pensó dos veces. Es ahí donde comienza su periplo. Con problemas para jugar en Tercera división por temas legales, decide probar en Regional preferente. El equipo de Santo Domingo de La Calzada le hace una oferta (un trabajo) y dice que OK.
Pero para jugar al fútbol, hacen falta botas. Un amigo de Oumar, Sherif Gueye, también senegalés, quiere ayudarle y le dice que él se las va a conseguir. La idea de Sherif, muy popular en Nájera, no es otra que la de rescatar unas botas que pendían colgadas de unos cables de alta tensión. En su intento, lanzando una cuerda, recibió una descarga de más de 10.000 voltios que acabó con todas sus esperanzas.
El primo de Keita, que le acompañaba, consiguió salvar la vida. Está herido leve con quemaduras e ingresado en el hospital de Logroño después de intentar salvar a su amigo. Paradójicamente, sus pies han sido los peor parados. La miseria del fútbol, como todo en la vida, siempre se ceba con los más débiles.
Foto | Isthishouston



Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect