
La desde enero anunciada Vuelta a Castilla y León ha concluido felizmente para Astana, con la victoria contra el crono de Levi Leipheimer y la segunda plaza de Alberto Contador.
Estos triunfos de los de Bruyneel, que parecen hacer olvidar la lesión de Lance Armstrong, devuelven aparente serenidad a una escuadra que dice no necesitarla (no la necesitarán en el calendario Continental, aguarden unos meses).
En Astana han demostrado ser todos muy amigos. Lejos queda el consejo parental de “al trabajo no se va a hacer amigos“. Serían padres conservadores los que popularizaron el dicho, pensarán.
El equipo kazajo es un arma tan potente, en todos los terrenos, que parece no tener rival. El único problema que afrontan es que tanto poder se vuelva en su contra. Ese no ha sido el caso de Castilla y León, a pesar de que el festival de halagos entre capos, ayudados por la prensa, no sea una buena idea, ya que fomenta unas expectativas peligrosas, y posiblemente inexistentes.
El ganador Leipheimer irá finalmente al Giro, y Armstrong parece que también se recuperará para ir a Italia. ¿Deja eso el camino libre para el Tour a Contador? ¿Por qué ha vuelto Armstrong? ¿Por qué Contador pasó el pasado septiembre de el mayor cabreo de su vida, a una amplia sonrisa? Al culebrón todavía le quedan episodios.
Foto | Velo News



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