Astana agoniza en el Giro de Italia. Y es que la presencia de Lance Armstrong en las filas del equipo kazajo, más allá de su, de momento, discreta actuación, está acaparando titulares por su ‘nuevo trabajo’: buscar patrocinadores para las maltrechas arcas de la escuadra de Johan Bruyneel. Los ciclistas llevan dos meses sin cobrar y la primera señal de protesta, ha sido la de disputar la última etapa con un maillot sin publicidad.
Entretanto, Armstrong se ha puesto a mover sus contactos por tierras americanas para tratar de solventar la situación. ¿Es una acción generosa del mejor ciclista de la historia o simplemente es una cuestión de vanidad y egoísmo para asegurar su presencia en el Tour?
Veo más clara la segunda opción que la primera. No veo a Lance Armstrong, que a buen seguro sus mayores problemas económicos serán diversificar sus activos, pidiendo limosna para él y para sus compañeros. Creo que su trabajo comercial se debe a que la UCI podría retirar la licencia al equipo Astana incluso antes de que acabe el Giro con lo que frustraría la presencia de Armstrong en tierras francesa.
Y como todo tiene una versión B, las malas (o buenas, según se mire) lenguas dicen que detrás de los impagos se encuentra una medida de presión a Bruyneel y al propio Armstrong para que acepten el regreso de Alexandre Vinokourov a la competición las filas del equipo. Y es que Armstrong manda mucho y podría dar un ‘golpe de estado’ en Astana.


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