
La fecha de la Asamblea de compromisarios rondaba por la cabeza de Joan Laporta desde que puso su cargo a disposición de los socios del club tras la conocida y convulsa moción de censura a la que fue sometido.
Pues bien, aunque no haya obtenido una mayoría aplastante, sí ha conseguido los votos suficientes para seguir en el cargo. Sin embargo, la fractura en el seno barcelonista no puede esconderse y hasta un 40% de los compromisarios han votado en contra de la continuidad de Laporta. Puede respirar tranquilo porque su querido trono quedara bajo su nombre pero lo que está claro es que no puede bajar la guardia.
En mi opinión, el señor Laporta se ha visto más que beneficiado por la buena marcha del proyecto Guardiola hasta el momento con el 4-0 al Wisla como principal acreedor. Eso, y que las dos patatas calientes que la entidad culé tenía este verano entre manos han tenido un final feliz.
No quiero ni pensar lo que hubiera pasado si Eto’o lía otro berenjenal como el de Vilafranca tras todo lo que ha sonado su nombre en boca de los dirigentes barcelonistas y la prensa catalana, o si Messi se hubiera visto obligado a quedarse en Barcelona tras la decisión del TAS.
En fin, pase lo que pase, Laporta seguirá mandando…que eso sí que le gusta, aunque este verano ya se ha llevado un buen susto. Más vale que esta temporada se cierre la puerta a dos años de fracaso en lo deportivo y en lo insistitucional, de lo contrario sus días en can Barça están contados.


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