
En estos días en que Lance Armstrong planifica su próxima temporada y enemistad con Alberto Contador, el americano sigue teniendo muy segura su candidatura para el próximo Tour de Francia.
Dentro de la preparación, contempla saltarse la reglamentación UCI y correr en enero el Tour Down Under, el Tour de California, París-Niza, y el Giro de Italia. Una buena toma de contacto que no le servirá para vestirse de amarillo en los Campos Elíseos. A continuación, los motivos.
Como primer punto, la misma preparación. Lance Armstrong tiene muy claro que del entrenamiento a la competición hay un gran salto. En su anterior regreso, el americano comenzó su puesta a punto mucho antes. De hecho, pocos recuerdan que antes de ganar el Tour fue cuarto en la Vuelta a España. Esta vez tiene mucho menos tiempo, por eso la necesidad de correr el Giro.
El segundo de los factores que apuntan al posible fracaso de Armstrong en el Tour es su misma y cambiada fisiología. Como bien ha señalado Miguel Induráin, tras su periodo alejado de la competición Lance ha desarrollado mucho más su musculatura. Eso significa peso que en etapas alpinas de montaña se traduce en segundos.
La tercera de las causas viene derivada de la primera. Recordemos las diferencias del primer Tour que Armstrong ganó en su vuelta. Aunque veamos una enorme de distancia de más de 7 minutos con respecto al segundo, Alex Zülle, hay que hacer memoria y recordar que Armstrong ganó ese Tour en la tercera etapa, en la que el suizo se dejó más de 6 minutos, con lo que en la clasificación general real no hubo más de un minuto entre el primero y el segundo.
Con corredores mucho más agresivos que Zülle, como Alberto Contador, sus posibilidades se reducen hasta casi 0, teniendo en cuenta el poco tiempo y lo oxidada que tiene la maquinaria.
Foto | Lance Armstrong


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