
A parte de los ataques, las dos victorias españolas consecutivas, y la dureza de la montaña, al Tour de Francia hemos notado que ha llegado la diversión gracias a tres momentos culminantes de su última etapa: la rajada de Carlos Sastre, la pseudo-remontada de Lance Armstrong y la minutada hacia la jubilación de Cadel Evans. ¿Cuál les ha emocionado más?
Hagamos un sumario cronológico: Carlos Sastre suele ser un ciclista muy racional, pero parece que ha decidido quejarse en mal momento sobre lo que hemos venido criticando al Tour de Francia. Su remontada en Verbier no estuvo mal, pero después del minuto que Alberto Contador le metió, digamos que se ha equivado de capítulo a la hora de emitir su desconcierto.
Que los medios de comunicación le falten al respeto, quizá sea una afirmación demasiada precipitada, aunque a lo mejor era un ataque directo a MARCA por haber escrito que él era madrileño (ya que nació y vivió hasta los 18 en Leganés) en lugar de abulense. Sea como fuere, lucha contra la ley de la oferta y la demanda. Desgraciadamente, y nos pesa también a nosotros, este no era su Tour, sino el de Lance Armstrong.
Volviendo al tema tejano, este sigue mostrando síntomas de debilidad, que ayer se quiso sacudir remontando 30 segundos tras quedarse con el primer acelerón de Saxo Bank. Sin duda el momento del día, de cara a los futuros patrocinadores (Nike o Trek) de su nuevo equipo la próxima temporada.
Quizá el que también cambie de escuadra sea Cadel Evans, después de envejecer 3 largos minutos en meta, y es que los años no pasan en balde, excepto para quien todos sabemos.
No hace falta que pasen 15 días para que seguir con esto, mañana mismo podríamos olvidarlo todo, ante la llegada de nuevas atracciones ciclistas.
Foto | Steep Hill



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