
Chafados nos hemos quedado con el informe del COI sobre las candidaturas olímpicas, en el que Río de Janeiro y Tokio han superado con creces las expectativas de nuestro Madrid 2016.
Mas lo que más llama la atención, y que tanto Jaime Lissavetzky, como Alberto Ruiz Gallardón se han encargado de no mencionar (tapar es un verbo demasiado feo para la tesitura) es esta resolución de la comisón que visitó Madrid: no se puede determinar si la Legislación antidopaje española respeta el Código Antidopaje de la Agencia Mundial Antidopaje. Esta es la consecuencia de esconder la porquería bajo al alfombra.
O lo que es lo mismo, ¡qué bien está la Operación Puerto archivada! Después de que los testaferros del ciclismo-político nacional criticasen métodos antipersona como el italiano caso de Alejandro Valverde ante el CONI, ahora les toca apechugar con su “no” error.
Es la maldición que ha traído consigo el mayor fallo de la máquina burocrática deportiva española, en el que, tanto los culpables (y no solo ciclistas) se han librado de juicio, e inocentes siguen sobre sospecha.
Ahora se lo tienen que comer, a pesar que que el COI nos otorgue el genial adjetivo de proyecto compacto. ¿Queda esperanza? Por si lo quieren averiguar, aquí les dejo el link al famoso informe.
Informe del COI | Multimedia Olympic
Foto | RTVE



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