Y además defender bien. Alemania, como una de las favoritas que es, a llevarse el título cumplió ante Bielorrusia con un tanteo final de 34-26. Por desgracia para España ambas selecciones dejaron un buen sabor de boca. Alemania porque supo imponer su autoridad, controlando el partido pese a las lesiones y al empuje bielorruso. Y Bielorrusia porque fue equipo a tener en cuenta, eso de ser la cenicienta de grupo les debe haber sentado mal, ya que jugaron un buen partido que de haber tenido a otro equipo delante (pongamos a la España de ayer) se lo hubiesen merendado.
Los bielorrusos, equipo inferior a priori, pusieron en dificultades al equipo teutón impidiéndole jugar cómodo, aunque pese a todo fue siempre por delante en el marcador, pero sin una renta significativa propia de los vigentes campeones del Mundo (y eso que sus árbitros preferidos, Abrahamsen y Kristiansen, dirigían el encuentro). Alemania comenzó fuerte pero sin lograr distanciarse, con una Velyky que logró dos tantos antes de marcharse lesionado. El pobre, recuperado de un cáncer, parece que se perderá el resto de la competición por una rotura de menisco. Hasta que no se llegó al ecuador de la primera parte y se produjeron las expulsiones de Harbork y el portero Feschanka, no encontraron los huecos necesarios para distanciarse en el marcador con un 11-5. Pese a esto Bielorrusia no le perdió la cara al partido apretando y llegando a ponerse a un gol poco antes del final de la primera mitad.
En la segunda parte se mantuvo los tres goles de ventaja de los alemanes hasta la salida al campo de Kraus y Bitter (portero) que dieron aire al equipo para que con efectivos contragolpes, lanzamiento exterior acertado, grandes paradas y, como no, su dura defensa se marcharan en el marcador. En el último tramo los bielorrusos ya no pudieron seguir el ritmo, y con unos Harbok y Pukhouski agotados, acabaron el encuentro perdiendo de ocho goles.
Esto pinta muy mal para España que debe vencer en los dos encuentros que restan a estos dos equipos, los cuales pusieron convincentes argumentos en la pista. De los alemanes nos lo esperábamos, pero de Bielorrusia, con las penetraciones de Harbok y el lanzamiento exterior de Pukhouski, se me antoja otra selección difícil de batir para el delicado estado en el que se encuentra el equipo nacional. Desubicada tras la derrota de ayer y con cambios de última hora, la roja debe concentrarse y mantener la sangre fría en estos encuentros, ya que como mínimo encontrarán un equipo tan duro como Hungría. Esperemos que los jugadores de la selección saque la raza que demuestran en sus clubs, porque si no será un varapalo considerable.
El sábado tendrán que salvar el primer match ball, y no será un paseo.
Vía | As
Foto | lomasbalonmano


