
El incremento de la dureza en montaña en la Vuelta 2008 es directamente proporcional al aumento de la calidad de los candidatos.
No se trata de un capricho inocente de Abraham Olano y aquellos que junto a él deciden el recorrido. La organización de la Vuelta padece remordimientos de conciencia, después de que el año pasado una contrarreloj de más de 50 kilómetros por autopista se cargase el espectáculo y dejase a Carlos Sastre sin opciones frente a Denis Menchov. Por eso, en esta edición han decidido apostar por el espectáculo en montaña como justa y acertada contrapartida. Vuelve el L’Anglirú
Constantemente calificada como la ascensión más dura del ciclismo profesional (con el permiso del Monte Zoncolan), el L’Anglirú asusta hasta al escalador más dotado. Otros protestan y creen que es una brutalidad, algo que no se ajusta a la realidad.
Lo que es una brutalidad son las distancias que los ciclistas recorren, que van contra el espectáculo (en esto la Vuelta ha venido trabajando con éxito en los últimos años), y no un puerto que no hay que empeñarse en subir con lo desarrollos de toda la vida, si no buscar la comodidad de un plato más pequeños para aquellos que no se jueguen nada, siempre que estén dentro de tiempo.
L’Anglirú a parte, esta Vuelta a España 2008 posee otros alicientes en su recorrido: muy pocos y prematuros kilómetros llanos contra el crono; los Pirienos para ir abriendo boca en la lucha de los Sastre y Contador; Asturias como corazón del espectáculo, y una última y trepidante cronoescalada a Navacerrada. A esto le tenemos que sumar varias etapas muy peligrosas de controlar para el equipo del líder, como las llegadas a Toledo, Sabiñánigo, Suances, Ponferrada y Segovia.
Vía | La Vuelta



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