Las sagas de los hermanos en el panorama deportivo siempre nos regalan la recurridísima gracieta del “hermano bueno” y el “hermano malo”. Schumacher, Epi, Hierro y un largo etcétera son claros ejemplos de ello. Marc Gasol, hasta hace bien poco, era considerado algo así como, provisionalmente, el “hermano de Pau”, reservando el juicio de calidad para cuando el prometedor hermano pequeño de Pau tuviera más minutos de los que Ivanovic le daba en el Barça.
Este año, en el Akasvayu Girona, con la continuidad que un pívot joven con su talento se merece, podemos afirmar que estamos ante un caso de dos hermanos buenos de verdad. Gasol empieza a ser una denominación de origen de buen baloncesto. Esta pasada jornada, sin ir más lejos, Marc Gasol volvió a ser el MVP de la ACB por quinta vez en lo que va de temporada, con unos soberbios 44 puntos de valoración, y afianzándose como jugador más valioso de toda la ACB.
Y es que la temporada de Marc Gasol está sorprendiendo a muchos de los que nunca han acabado de creer en él. El pasado fin de semana se convirtió en amo y señor de la pintura de la Fonteta del Pamesa, y sin cuajar una actuación excesivamente vistosa, las estadísticas fueron de crack: 18 puntos, 14 rebotes, 7 faltas recibidas, 4 recuperaciones, 3 asistencias…¡y ni una sola falta personal! Marc está creciendo imparablemente como pívot, y si sigue con estos números, tardará bien poquito en ir a hacerle compañía a su hermano Pau.


