
Marion Jones ha comenzado a cumplir su condena de seis meses de prisión. Jones fue condenada en su día por haber mentido sobre el uso de esteroides y por su implicación en una estafa. Después de haber negado sucesivas veces haber usado sustancias dopantes ilegales, Marion Jones acabó admitiendo que había mentido a las autoridades federales en noviembre del 2003. También reconoció que había mentido sobre su conocimiento de la participación de Tim Montgomery, el padre de su hijo mayor, en un fraude de millones de dólares con cheques falsificados o robados.
El juez federal Kenneth Karas impuso la máxima condena sugerida en el acuerdo de culpabilidad, ignorando la solicitud de sus abogados que solicitaban una condena con libertad condicional así como las lágrimas de la atleta solicitando no ser separada de sus hijos.
El caso de Jones no es sino uno más de los que ocupan las páginas de los periódicos y los espacios televisivos estadounidenses. Quizás los jugadores de béisbol que están en un brete parecido al que estuvo Jones en su día deberían prestar atención ¿Qué habrán pensado Clemens o Bonds cuando hayan visto la noticia?
El momento cumbre de la carrera de Jones tuvo lugar cuando ganó tres medallas de oro y dos de bronce en los Juegos Olímpicos de Sidney del 2000. En aquellos momentos se acabó convirtiendo en la atleta más famosa del mundo, un ejemplo a seguir.
Tras el escándalo Jones devolvió sus cinco medallas olímpicas: las de oro de los 100, 200 y del relevo 4x400 metros, al igual que las de bronce de salto de longitud y del relevo 4x100. El Comité Olímpico Internacional también tomó la decisión de borrar todos sus resultados de sus libros de récords.
Algunos pensarán que es mejor no confesar.
Via I espn.com
Foto I xinhuanet.com


