
La campeona del mundo de ciclismo en ruta, Marta Bastianelli, demuestra que, a parte de que el dopaje no es un asunto únicamente español (como apuntan tanto estos días nuestros queridos amigos europeos), los Juegos Olímpicos podrían ser un campo de minas.
La semana pasada asistimos a varias estimaciones de deportistas que podrían ser cazados durante Pekín 2008. Perfectamente el positivo de Bastianelli podría haberse retrasado, en detrimento de un deporte que, a pesar de tener muchos menos positivos que el atletismo, estuvo a punto de quedarse injustamente fuera de los Juegos Olímpicos el año pasado.
La italiana vuelve a tensar la cuerda. Esta ha dado positivo por flenfluramina en el Campeonato de Europa sub’23 disputado el pasado 5 de julio en Italia, y en que el fue segunda. Asistimos a un caso Riccò: Bastianelli solo tiene 21 años, y como el joven italiano podía desafiar a Contador en montaña, esta ya era campeona del mundo a una edad tempranísima. La juventud traciona a sus poseedores.
Antes se esperaba y ciertamente se creía “este va a ser el último”. Ahora, la mentalidad es la contraria. Y no es que el dopaje esté en pleno apogeo y que el deporte se este autodestruyendo. Los juicios apocalípticos sobran. Lo que ocurre es que ahora se caza lo que antes no.


Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect