El primer plato fuerte de la liga ya está aquí. Esta noche el Camp Nou se vestirá de gala para acoger un Barça-Atlético en el que el fútbol y los goles (esperemos) están asegurados.
Más allá de los tres puntos el partido parece que se ha convertido en la gran reválida para Messi y Agüero. Leo y el Kun serán los grandes protagonistas. Serán perseguidos por infinidad de cámaras. Todos los fotógrafos les seguirán durante 90 minutos y están llamados a ser quienes resuelvan el partido.
Afortunadamente para todos hay otros 20 jugadores (más suplentes) sin los que todo esto sería imposible. Muchas veces nos olvidamos (o nos hacen olvidar) que las estrellas sin gregarios acaban convirtiéndose en grandes fracasados.
Con todo el mundo pensando casi exclusivamente en los dos sucesores de Maradona (dos más a la larga lista de reemplazos del Pelusa), es más que probable que ni uno ni otro sean los encargados de finiquitar el choque.
El problema de individualizar hasta el extremo las posibilidades de un equipo es que se resta importancia al grupo, se dota de protagonismo al individuo con el consiguiente riesgo de endiosarle y romper la estabilidad del equipo. Afortunadamente parece que la forma de pensar de los dos argentinos no es tan egocéntrica. Se desgañitan hablando del grupo y de su importancia.
Más allá del duelo Messi-Agüero, el Barça-Atlético es una garantía de fútbol del bueno, con un equipo, el colchonero, en estado de gracia y otro, el Barça, en un intento de reencontrarse con el fútbol que se le supone y que hasta ahora sólo ha aparecido en momentos puntuales. Que resurja hoy y que el espectáculo sea como los de antaño. Gane quien gane.
Foto | Infobae



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