
La eterna y siempre favorita Alemania. Porque una vez más, y a pesar de no pasar de la primera fase de grupos en las últimas dos Eurocopas, el conjunto teutón está en la cima en todas las casas de apuestas. La tricampeona europea tiene y tendrá por mucho tiempo esos galones.
Porque a pesar las críticas al fútbol alemán, de que la Bundesliga no sea considerada una de las mejores de Europa, la selección germana tiene esa brillante virtud de completar torneos internacionales, lo menos, con notable. Correosos, duros, imprevisibles y afortunados. Así es una selección a la que siempre hay que temer.
Su seleccionador, Joachim Löw, le ha tocado afrontar una difícil papeleta, de la que ha sabido salir prácticamente airoso. Reemplazar a Jürgen Klinsmann y continuar con su labor no era moco de pavo. The Golden Bomber arriesgó con una renovación de la plantilla y un cambio en el estilo de juego alemán para afrontar lo que debía ser su Mundial en 2006. La tercera posición supo a poco, a pesar de dejar destellos de excelencia.
Y tras una fase de clasificación entre luces y sombras, Alemania se planta en la Euro 2008 con una plantilla que infunde, como mínimo, respeto. Capitaneados y dirigidos con la batuta de un renacido Michael Ballack, que ha ido de menos a más con el Chelsea, los germanos parten con la tranquilidad de contar con cuatro delanteros que garantizan el gol.
Lukas Podolski, Miroslav Klose (Bota de Oro en el último Mundial), Kevin Kuranyi y Mario Gómez formarán las duplas atacantes (Alemania es de las pocas selecciones que juega con dos delanteros) que deberán asfaltar en forma de goles el camino de los teutones hacia la gran final (apoyados por el suizo, pero nacionalizado alemán, Oliver Neuville).
Cristoph Metzelder (194 cm) y Per Mertesacker (198 cm) forman un auténtico muro en el centro de la defensa difícil de superar. Y quién lo consiga se tendrá que ver las caras con el sucesor del gran Oliver Kahn, Jens Lehmann. Con esta carta de presentación, sumado a la polivalencia y derroche físico de jugadores como Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger y Torsten Frings, vaticino a una Alemania, como mínimo, finalista.
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