España sumó este fin de semana el tercer récord mundial de natación de su historia. Hasta ahora sólo Martín López Zubero y Nina Zivanevskaya habían logrado reservar un hueco para la piscina española en el palmarés intercontinental. Desde este domingo, a sus nombres se sumó el de una de nuestras grandes esperanzas, Mireia Belmonte.
La gesta de Belmonte en la prueba de 400 estilos fue el momento álgido de la participación española en los europeos de Rijeka. Y eso que la española no tuvo un buen comienzo en la prueba y muchos fueron los que le sacaron de la lucha por las medallas después de cerrar los 200 primeros metros en quinta posición. Pero todo lo perdido en el la primera mitad de la prueba lo recuperó en la segunda para dejar el record mundial en 4:25.06 minutos.
Con el oro de Belmonte, España cerró el europeo con siete medallas ratificando el paso adelante dado por nuestros nadadores. Todas las expectativas se rompieron y se logró pulverizar el objetivo con que se acudía a la cita croata.
El oro y el récord del mundo fue el respiro que necesitaba Belmonte tras su fracaso en los Juegos Olímpicos de Pekín. Entonces su inexperiencia y juventud le pasaron una dolorosa factura de ver cómo la campeona de Europa en 200 estilos no lograba acceder a la final.
Así, la cosecha española se cerró con siete medallas: los oros de Belmonte y Aschwin Wildeboer, las dos platas de Aschwin Wildeboer y la de Rafa Muñoz, y los bronces del propio Muñoz y de Alan Cabello. Si a los metales sumados unimos el récord del mundo de Belmonte, los 14 finalistas y los 17 récords nacionales mejorados, el resultado final nos permite asegurar que España, brazada a brazada, mejora a buen ritmo.


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