
Lo del dopaje es algo impresionante, si hace poco veíamos el lío que se armó con Marion Jones (llantos incluidos), y su caso de dopaje por el que tuvo que devolver las medallas, ahora es el turno de Tim Montgomery, que asegura que su oro de Sidney lo ganó dopado.
El señor Montgomery ya tiene un buen historial de dopaje, por el que le quitaron el record de los 100 metros lisos del 2002 y lo metieron en la cárcel en el escándalo de los laboratorios Balco. Pero no contento con eso parece que los atletas una vez pillados son dados a confesar todas sus trampas y él lo ha hecho en una entrevista en la HBO.
Según Montgomery el oro de Sidney 2000 lo ganó dopado, en su cuerpo había testosterona y hormona de crecimiento. Esto hace suponer que se le retirará la medalla e igual sucede lo mismo con la medalla del relevo 4x100. Esto no es nuevo, ya pasó lo mismo con Marion Jones o Antonio Pettigrew, que además de hacer trampas ellos implican a todo un equipo de relevos.
Noticias como estas hacen pensar en hasta qué punto alguien va limpio a unos Juegos Olímpicos, porque para los Juegos de Sidney ya había controles, sin embargo ahora salen atletas que iban puestos de todo. ¿Qué está pasando?, pues está claro que hecha la ley hecha la trampa, y el dopaje va muy por delante de la detección.
Única solución que yo le veo a esto, guardar la sangre y las muestras como se ha dicho y se está haciendo, para que con el paso del tiempo y con el descubrimiento de nuevos métodos de detección se puedan analizar de nuevo casos sospechosos de dopaje o al menos los oros olímpicos.
Así los atletas sabrían que igual hoy no les pillan, pero que dentro de unos añitos cuando estén en su casa alguien puede llamar a la puerta y quitarle su inmerecida medalla y meterle un buen puro. Igual algunos se lo pensaban muy mucho a la hora de doparse.
Foto | Nación


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