Lo de este muchacho no tiene nombre, parece que no fuera suficiente con convertirse en el número uno del mundo, ganar su cuarto Roland Garros consecutivo y adjudicarse de forma épica Wimbledon, Rafa Nadal quería ganarlo todo y saldar así las cuentas pendientes que teníamos con los Juegos Olímpicos. Nadie nunca ha llevado el tenis español a cotas tan altas, hay que rendirse ante la grandeza de este jugador, ¡Rafa Nadal es de oro!
No hay palabras para describir la grandeza de este jugador, si el dueño y señor de la natación mundial es Phelps, la bala de Baltimore, en tenis el gladiador de Manacor es el rey indiscutible, no hay nadie que le haga sombra, no existe humano capaz de hacerle bajar de su trono. Mañana oficialmente será coronado número uno y lo hará cubierto de oro, como si del Rey Midas se tratase.
El partido de hoy ha sido una lucha a muerte contra posiblemente la mejor derecha del torneo, Fernando ‘Speedy’ González ha jugado todo lo bien que ha podido, pero no ha tenido nada que hacer contra el español que estaba tan seguro de sí mismo que daba miedo.
El primer set duró menos de lo previsto, con mucha solvencia Rafa logró atenuar los nervios iniciales y controló muy bien al chileno al que no paraba de mover de lado a lado de la pista. González, sabiendo que su única arma era su potente derecha, se defendía con saques directos y raquetazos que parecían misiles.
El segundo set fue clave para el triunfo de Nadal, con 5-6 a favor del chileno, el manacorí supo aguantar las embestidas del chileno y logró llevar el set al tie break donde fue superior con claridad, a partir de entonces ya estaba claro que el partido era de Rafa.
Con dos sets a cero en el marcador las esperanzas Fernando González se esfumaban en cada golpe, a sabiendas que superar contra Rafa Nadal dos sets era tarea imposible el chileno soltó el brazo y sin posibilidad apenas de medir los golpes, se dedicó a lanzar torpedos a su rival, no todos entraban, pero los que lo hacían eran verdaderos puntazos.
Finalmente con 3-5 a favor del español y su saque, el resultado estaba más que decidido, Rafa Nadal no desaprovechó la ocasión y se tiró al suelo de Pekín para celebrar la épica gesta, Nadal estaba tan emocionado que no pudo evitar soltar algunas lágrimas durante la ceremonia de entrega de medallas.
Sin duda uno de los triunfos más dulces para el español, seguro que no olvidará nunca este oro, ni nosotros tampoco, aunque no se crean ustedes que será el último. Londres 2012 está a la vuelta de la esquina.


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