
La última edición de la Flecha-Valona ha hecho que nos quedemos con la boca abierta con Davide Rebellin, un ciclista de 37 años, que consigue su tercera Flecha en 5 años.
El sentido común nos decía que el italiano debía marchitarse, sobre todo en lo que se refiere a explosividad, algún día, pero parece que los años misteriosamente corren al revés por él. No había nadie para detenerle, ni Samuel Sánchez, ni Alejandro Valverde, que en anteriores ocasiones le habían aguado la fiesta. Por cierto, el murciano parece nervioso. No para de esgrimir excusas. Tranquilo, Valverde, sabemos lo que ha pasado, y después de todo, la séptima posición, dadas las circunstancias, no está tan mal.
No es ironía. Queríamos una remontada española en las clásicas después de la Amstel, y el cuarto puesto de Samuel Sánchez, y el séptimo de Valverde, no deberían provocar que nos tirasemos de los pelos, se trata de una buena actuación en Huy.
Otra historia es que el murciano se ponga especialmente nervioso. Leemos hoy por su parte excusas del estilo de que iba mal colocado, o que su carrera real es la Lieja. Lo de la colocación no acabo de entenderlo, pues en todo momento se le vio en cabeza. De hecho, en las imágenes de televisión se ve el momento exacto en el que cede, no por táctica, sino por fuerzas. ¿Expectativas demasiado altas tras el CONI affair?
Por lo demás, resulta espeluznante lo de Rebellin y su equipo continental el Serramenti Diquigiovanni, que suma 19 victorias esta temporada, incluyendo la de Scarponi, que tras 2 años de inhabilitación vuelve ganando la Tirreno-Adriático. No tengo palabras. ¿Estará Matxin tirándose de los pelos porque no consiguió convencer en su día al subcampeón olímpico?
Para terminar, y aunque es joven, reseñar que a Andy Schleck gusta de seguir los pasos y segundos puestos de su hermano.
Foto | Steephill Tv



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