
Los que viesen durante los últimos años a Oscar Freire como “el pupas” de nuestro ciclismo, no se alejarían de la realidad, pero sería un calificativo que no le haría justicia.
Y es que el cántabro ha sabido remediar con creces las malas pasadas que su espalda y lesiones le han ocasionado. Esta vez, después de perderse su Milán-San Remo, ha decidido atreverse con un reto que intentó sin éxito otras temporadas: La Amstel Gold Race.
La clásica holandesa no se adapta exactamente a las características de Freire. Mucho más accidentada geográficamente hablando que la mencionada San Remo, el mejor puesto de un español en esta fue el tercero que el año pasado logró Alejandro Valverde.
Oscar Freire pretende seguir haciendo historia, después del estropicio del Tour de California, una carrera que según muchos jamás debió correr. De momento, el tres veces campeón del mundo, regresará a la competición en la Vuelta al País Vasco, una carrera que le ha dado ya bastante alegrías.


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