
Paquillo Fernández era una de las grandes bazas de la delegación española para conseguir una medalla en Pekín. Él mismo reconocía que su objetivo era el Oro Olímpico, ya que necesitaba quitarse la espinita de la medalla de plata conseguida en Atenas. Pues el granadino tendrá que conformarse con un séptimo puesto que sabe a poco, a muy poco.
Comenzó bien la carrera marcando el ritmo en los puestos de cabeza. El kilometro 15 estaba marcado en la cabeza de Paquillo para cambiar el ritmo de la prueba y desmarcarse del resto del grupo para luchar definitivamente por el metal ansiado. Pero la estrategia del granadino acabó por convertirse en un “quiero y no puedo”.
Paquillo ha visto como todos sus rivales hacían aquello que él tenia planeado hacer y en el momento justo, pero sus piernas no han respondido. Aún sigue sin explicarse el por qué de tal pájara. Había preparado esta carrera como ninguna otra y probablemente por eso la decepción ha sido todavía más grande.
Una lástima por España pero sobre todo por Paquillo. Cuatro años de trabajo para fallar en el momento más inoportuno. Pero aun así, Paquillo Férnandez seguirá ocupando un lugar privilegiado en la historia de nuestro atletismo.


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