
Hay varios factores que la París-Niza de este año puede subir su nivel con respecto a la anterior, y la mayoría de estos son españoles. El primero se llama la venganza de Alberto Contador, a quien Luis León Sánchez daba hace un año un baño de liderazgo.
El segundo de esos factores españoles es que muy posiblemente estos dos no van a estar tan solos en la lucha: Alejandro Valverde, Joaquín Rodríguez y Samuel Sánchez les van a acompañar.
Afrontándolo desde otra perspectiva, puede llegar un momento en que la carrera se simplifique a Astana contra Caisse d’Epargne. Contador, después de titubear sobre si correr Tirreno-Adriático, vuelve con ganas, con experiencia aprendida tras un año duro en lo psicológico. Ha de demostrar que ha aprendido la lección del año pasado, de tirar cuando deba, aunque esta vez, con Oscar Pereiro y David de la Fuente, no estará tan solo.
Por su parte, Luisle viene con menos monstruos del pasado y entero para revalidar su triunfo, y sobre todo, con un equipazo: Juan José Cobo, Fran Pérez, David López, Christophe Moreau o José Iván Gutiérrez. Y un compañero más peligroso para sus aspiraciones personales: Alejandro Valverde.
El murciano inicia la segunda parte de este post, el de los otros favoritos españoles, con Toni Colom ya olvidado, pendiente de trabas legales. Y es que Valverde sea el corredor con más posibilidades, dados los solitarios 8 kilómetros contra el crono de esta edición, sumados a su explosividad y al recorrido.
Otros dos con similares características a las de Valverde son Samuel Sánchez y Joaquín Rodríguez. El campeón olímpico luchará por mejorar su puesto en el Algarve y quizá aspirar algo más. El segundo llega con más presión, representando a su nuevo equipo, tendrá que demostrar que puede ser líder en solitario. A última hora ha cambiado sus planes de Tirreno-Adriático para meterse a este gallinero, del que corre el riesgo de salir muy trasquilado.


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