El motociclismo español tenía una espina clavada con nombre y apellidos: Laguna Seca. El mítico circuito estadounidense se había mostrado reacio a hacer una concesión al motociclismo español pero al final tuvo que ceder. Si antes del inicio de la prueba nos hubieran dicho que ganaría un español, prácticamente todos hubiéramos dicho que sería Jorge Lorenzo.
Pero no fue él, sino Dani Pedrosa, que dio un golpe de mando y se adjudicó una carrera que dominó de principio a fin y en la que demostró que no sólo de Jorge Lorenzo vive el motor español. Su triunfo supone un soplo de aire fresco, un aval moral para él y otro para la afición española.
Tuvo que sufrir, y mucho, el catalán para llevarse el triunfo, pero lo hizo con una gran exhibición de conducción, demostrando que no se la ha olvidado cómo conducen los campeones y, sobre todo, con una salida espectacular en la que dejó clavados a sus rivales.
Había pasado mucho tiempo. Pedrosa, poco a poco, se había ido hundiendo en el grupo de los vulgares, ese al que se unen todos los que no son capaces de ganar una carrera. Su última victoria databa del Gran Premio de Catalunya del ejercicio pasado. Salir de ese saco es complicado. Sólo se puede hacer con una clase maestra. Eso es lo que hizo Pedrosa que, sin tener la mejor moto, sí que logró ser el mejor.
Foto | AS
En Moto22 | Dani Pedrosa vence contundentemente en Laguna Seca


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