
Michael Phelps se a vuelto a superar. Y qué mejor escenario que los Mundiales de natación de Roma para recordarnos que el americano es el mejor de las piscinas. En la final de ayer de los 100 metros mariposa, Phelps pulverizó la plusmarca conseguida un día antes por Milorad Cavic (50.01) para colgarse su cuatro oro de la cita. El estratosférico récord del mundo de la prueba se sitúa ahora en 49 segundos y 82 centésimas.
En los tiempos que corren, la natación está sometida a la rigurosa observación de los trajes de baño con los que los nadadores se sumergen en la piscina. “Que Phelps no se queje, si quiere un Jacked ahí los tiene”, señalaba Rafa Muñoz. “Si Phelps quiere un Jacked, yo mismo le pago uno”, añadía Cavic. Phelps rechazó ambas ofertas y batió a sus dos rivales con un Speedo, el único bañador de los que partipan que nos es 100% poliuretano.
El de Baltimore voló en los últimos 50 metros (el primer largo tenía el cuarto mejor tiempo), dejando a Cavic con la plata tras un tiempazo (49.95, récord de Europa) y al español Rafa Muñoz con el bronce (50.45). El Tiburón mostró carácter y se reivindicó con su exhibición. Su oro en 100 mariposa va mucho más allá de la victoria: Phelps vuelve, y anuncia a voces que nadie le puede superar, con Jacked o sin él.


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