El baloncesto es un juego en el que el esfuerzo y el sacrificio se recompensan habitualmente, pero sin duda es un deporte en el que la falta de concentración en un momento determinado puede tirar por la borda todo lo trabajado durante el resto del encuentro. Los Ángeles Lakers volvieron a perder en su tercer encuentro de semifinales de los playoffs de la NBA frente a Dallas (98-92), en un partido del que era amo y señor, y que tiraron por errores puntuales más bien de un equipo novato que de un conjunto que posee los dos anillos anteriores. Para los supersticiosos Lamar Odom nunca se debió poner esas deportivas amarillas.
Con 3-0 en contra y con unas sensaciones más bien de quererse ir de vacaciones que de querer seguir luchando, se encuentra el equipo angelino, al que ya no le vale un milagro si no algo aún más divino para lograr remontar esta eliminatoria. Ningún equipo en la historia de los playoffs a siete partidos ha remontado este parcial, ¿serán los lakers los primeros? lo dudo bastante, pero bueno esperemos que apelen a la heroica y si caen que lo hagan dignamente y no como lo han hecho hasta ahora.
El encuentro comenzó con la novedad en el quinteto titular de tres grandes (Odom, Pau y Bynum) debido a la suspensión de un partido a Artest por su altercado con Barea en el partido anterior. La rotación interior era escasísima, incluso tuvieron que meter en ella varios minutos a Smith. La falta de jugadores altos en el banquillo hizo que estos se cargaran de minutos y que muy probablemente repercutiera en su cansancio en los minutos finales.
Al tener también poca rotación en la posición de tres, les era muy fácil a Dallas practicar su tiro de lejana distancia porque los angelinos siempre llegaban tarde a puntear. La diferencia en tiros de tres habla por sí sola: 12 para el equipo texano (de los cuáles siete entre Nowitzki y Stojakovic) por 3 para los lakers.
El partido se llevaba por los lares que Phil quería: mucho juego interior aprovechando a Bynum (y no a Pau). El center acabó el primer cuarto con diez puntos en su haber. La diferencia en el porcentaje de tiros de Pau entre playoffs y regular season es de un 10% (de 53% a 43%), algo que denota que el jugador catalán no está bien. No soy de los que crea en el rumor amarillo del enfado entre él y Kobe por sus mujeres, pero que algo le pasa a Gasol está claro. Esta apático, sin agresividad defensiva ni tampoco ofensiva, pero sobretodo con la continua sensación de que cada vez que Dallas hacía un aclarado para Nowitzki contra Pau, esta iba a ser canasta. No entiendo porque el 80% del tiempo Pau está alejado del aro. El alemán es especialista en esa zona, pero el jugador español no, por lo tanto no es necesario que siempre en ataque se salga fuera, por mucho espacio que se le quiera dejar a Bynum.
El equipo de oro y purpura entraba en los últimos cinco minutos con una diferencia de ocho puntos. Odom y Bynum eran sus máximos exponentes ayudados de un participativo Kobe que se dedicó a abrir espacios y dar asistencias, pero anoche yo eché de menos (y espero que no se me acribille por esto) que la mamba negra se jugara más tiros. “Nos sucedió lo mismo que en el primer partido, tuvimos el control, pero en los minutos finales ellos lo hicieron mejor“, dijo Phil Jackson. Efectivamente, lakers dominando el partido cometió inusuales fallos o “estúpidos fallos” – como dijo Kobe – en defensa para perder un partido que tenían controlado.
¿Necesitan los lakers un cambio generacional? Yo pienso que este equipo tiene mucho fuelle todavía y que seguro que nos dará alegrías. Lo que está claro es que internamente están peor que nunca. La mirada de Fisher al banquillo buscando soluciones tras sus fallos en los últimos minutos y la no mirada de Phil hablan por sí solas. La broncaza del señor de los anilloa a Pau es otro argumento más de que este equipo aparte de lo deportivo se encuentra en una espiral negativa en ámbitos no tan puramente deportivos.
Es casi imposible remontar esta eliminatoria a un equipo tan compacto como Dallas, pero me niego a dar por muertos a estos lakers que deberán dejarle un recuerdo mejor a su entrenador, el cual no merecería despedirse de su equipo con esta humillante derrota. Me niego a pensar que Pau está también muerto y que ya no tiene capacidad de reacción. Y por supuesto me niego a pensar que el orgullo de este equipo deje que le aplasten, sin al menos dar señales de vida en algún momento de la eliminatoria.
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