
Es extraño que con la poca diferencia entre los primeros de la general, y con los grandes, kilométricos y duros puertos que la organización brinda a los corredores, nadie haya venido para mostrar sus virtudes escaladoras, que nadie se sienta ganador de esta Vuelta.
Salvo Ezequiel Mosquera, que recuerda a un gastado Fernando Escartín, y Robert Gesink en el último kilómetro, la última etapa ha truncado las expectativas de los que veíamos espectáculo en tanta montaña concentrada. Y el viento no es excusa, Cadel Evans. ¿Perderá su última oportunidad de salir del club de los segundones?
Lo de Damiano Cuengo el primer día, y Xorret de Catí, parecen haber sido un espejismo: la carrera se ha vuelto a dormir en Velefique.
Será que Cadel Evans o Ivan Basso tienen pavor a quemar sus naves ante un Alejandro Valverde que todavía no ha mostrado ninguna debilidad. Y mientras tantos, circulamos por Calar Alto y Velefique sin casi ruido.
Con Sierra Nevada y La Pandera por delante, la general sigue sin cambios y con posibilidades de vuelcos a favor de Samuel Sánchez o Thomas Danielson. Por cierto, ¡qué temporada la de Garmin! Sus rodadores escaladores están invadiendo las 3 semanas.
Sin ánimo de continuar la protesta, y con esperanzas de demarrajes, así deberíamos afrontar las dos próximas jornadas. ¿Podremos?
Foto | Graham Watson



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