
Bien, he dejado casi unas 24 horas de reflexión para no escribir lo que hubiera escrito ayer cuando acabó el Betis-Barça, y estoy convencido que el resultado será un ahorro importante de palabras malsonantes que muchos de los aficionados del equipucho que tenía que luchar por las tres competiciones, ya soltaron ayer en la recepción del equipo en el Aeropuerto del Prat y esta mañana en el entrenamiento de los susodichos mataos (muy bueno el canto ese de “menos millones, más cojones”).
Soy del Barça, pero me daría una vergüenza insoportable que esta porquería de equipo ganara algo este año. Creo que de seguir así, van a tener que instaurar un nuevo sistema de pay-per-view: el de pago por visión, pero donde el que cobre sea el aficionado que tiene las narices de perder dos horas de su vida por ver a un equipo que aunque parezca que le pesen mucho los huevos los partidos, parece no poner mucho de lo que está tachado cuando toca.
No sabría por dónde empezar para describir lo que puede llegar a desesperarme ver jugar a un equipo que no hace ni dos años estaba levantando su segunda Champions en París ante mis ojos y mis esperanzas de que todavía tenía que llegar lo mejor. Hoy por hoy, uno de los pocos que se salva de la criba es un chaval de 17 años al que hemos sentado hasta hace bien poco en el banquillo para que los Henry y Ronaldinho se dieran unos paseos por el césped.
Seguiría por la defensa, que es de lo más patético que existe en el fútbol español. Es que ni Puyol se salva en esta temporada. Las ganas y narices que le pone el capitán son lo único que me hacen dejarlo un poco a parte, pero es que al resto los bajaba al C directamente. Pongo desde ya la mano en el fuego a que cualquier chaval del B no haría la pepa como los Thuram, Zambrotta o, últimamente, Abidal.
Y acabaré con un recuerdo al entrenador-psicólogo que tan bien sabe hacer la tarea de llevar a un grupo. Para los que no sepáis quien es esta figura a la que me refiero, es el individuo con traje y ricitos que ayer estaba tumbado en el banquillo en una posición más cercana a conciliar el sueño que a intentar solucionar algo de la charlotada que estaban protagonizando unos jugadores que son la vergüenza del barcelonismo.
Por favor, que esta Liga se la lleve el Villarreal, porque estos jugadores no se merecen recibir ni 1 céntimo de prima por títulos. Y mucho cuidado con los ridículos que nos quedan por hacer hasta final de temporada, porque, ¿estamos clasificados para jugar la Copa Catalunya el año que viene? Por si acaso, siempre nos quedará el Gamper… si invitamos a un equipillo más matao que el nuestro, claro.

