Rafa Nadal conquista Roma por quinta vez

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La lluvia no frenó a Rafa Nadal. Se podrían enumerar una serie de adjetivos para describir el juego del manacorí, pero no se puede deslucir de esa forma el esfuerzo que realizó el alicantino durante todo el partido. David Ferrer perdió contra Rafa Nadal por 7-5 y 6-2 en un partido duro en el que luchó y se entregó hasta el final.

Con esta victoria, Nadal volvió a ganar Roma por quinta vez en seis años. Este es el segundo torneo que gana esta temporada y supone su 17º Masters 1000, por lo que iguala al estadounidense André Agassi. Asimismo, recorta distancias al actual 3 del circuito Novak Djokovic y se coloca a 490 puntos del serbio.

Ferrer, por el contrario, iba a disputar su primera final de un torneo de esta categoría. El que será el número 12 del mundo la semana que viene llegaba relativamente fresco, tras su victoria ante Fernando Verdasco, muy mermado éste físicamente. A Nadal, sin embargo, le faltaba algo de confianza después de que Ernests Gulbis le incomodara y cambiara su ritmo de juego.

El cielo estaba gris, pero la tormenta se libró primero en la cancha. Los dos grandes amigos y compañeros de play station luchaban por convertirse en el undécimo campeón en ganar en el Foro Itálico en la era Open. El balance de victorias era favorable para el mallorquín, puesto que Ferrer no gana a Nadal en tierra desde 2004. Sin embargo, el alicantino es uno de los 13 jugadores que le ha batido en ‘arcilla’, lo cual dice mucho de su potencial como jugador en tierra.

Nadal no empezó tan concentrado como en sus anteriores partidos, pero supo aguantar las embestidas constantes de su rival. Ferrer parecía escarmentado de su derrota en la semifinal de Montecarlo ante el mallorquín. Conseguía mantener peloteos largos y mover a un Rafa que cometió más errores no forzados de los habituales en él durante los primeros juegos.

Ambos mantuvieron sus respectivos servicios hasta el 4-4 y 40-15 para el de Jávea, momento en el que el espectáculo se interrumpió durante más de 45 minutos. La lluvia pasó a ser la protagonista y el encuentro tuvo que ser suspendido momentáneamente.

Una vez reanudado, Rafa salió descoordinado. Derechas a la red, cañas incomprensibles y pocos primeros saques efectivos. Con el 4-5 y 0-30, Ferrer desaprovechó un punto clave: mandó a la red un segundo servicio a 140 km/h de Nadal, con lo que perdió la opción de tener 3 pelotas de rotura, que de convertir al menos una, le hubieran puesto con ventaja en la final.

A partir de ahí, el número tres mundial ejerció como tal. Remontó e igualó el marcador a 5. El siguiente juego fue determinante. Tras varios deuce, un persuasivo Rafa hizo el break. La presión cambió de pista, ahora era Ferrer el que estaba obligado a romper el servicio del mallorquín y forzar así el tie break.

Consciente de la situación, David salió muy agresivo, movió a Nadal de lado a lado y tuvo su oportunidad para igualar el encuentro. Bola de rotura que el de Jávea no pudo aprovechar, pues un primer saque y posterior volea de Rafa acabaron con las esperanzas del alicantino.

Fue un primer set muy competido reflejo de la gran capacidad de concentración del malloquín, de su juego profundo y de su poderío mental en los puntos importantes. Son pocos los que aguantan la presión y no se dejan llevar por la ansiedad en momentos clave. Paciente, pero menos acertado de lo habitual, Rafa ganó la primera manga por 7-5.

Ferrer, que no había perdido ningún set en el torneo hasta entonces, pareció no rendirse. Muy sólido con su saque, salvó dos bolas de rotura en contra y se puso por delante. En el 1-1, Nadal volvió a presionar al resto y recogió sus frutos. De nuevo, hizo el break.

El campo centrale estaba asistiendo a la primera final española de la historia del torneo romano y los miembros de la “Armada” estaban ofreciendo su mejor repertorio de golpes. Dejadas, globos, voleas, remates, passing shots… Era puro espectáculo. Pero de nuevo, la lluvia irrumpió en el Foro Itálico y esta vez parecía que para quedarse.

El encuentro pudo ser retrasado al lunes, pero finalmente la organización decidió que se reanudara. Después de más de una hora y media de suspensión, el ya pentacampeón de Roma puso la directa. Con el 2-1 a su favor, su derecha fue otra, pasó a ser más sólida y su juego volvió a ser el que desplegó en octavos contra Hanescu.

Muy acertado en sus valoraciones, Nadal declaró después del encuentro a Teledeporte, que su “principal problema en el primer set fueron los restos” por lo que luego intentó “coger la raqueta un poco más fuerte”. Además, dijo que empezó más flojo de lo habitual porque el partido ante Gulbis le “restó un pelín de confianza”, ya que le “cortaba mucho el ritmo”.

Respecto a la fastidiosa lluvia, el cinco veces campeón en Roma confesó que “siempre son difíciles las esperas en el vestuario”, pero que está “acostumbrado”. Asimismo, tuvo palabras para su gran amigo David Ferrer, a quien felicitó por estar “jugando a un nivel muy alto durante toda la temporada”. El del alicanto reconoció que Rafa era el justo ganador del torneo.

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