El 6 de Junio de 2008 será recordado siempre como el día en el que cambió la historia, el comienzo de una nueva era: “La era Nadal”, el mejor tenista español de todos los tiempos, y posiblemente el mejor tenista del mundo a su edad se proclamó hoy vencedor de Wimbledon en un partido épico y sublime tras vencer al actúal (y por poco tiempo) número uno del mundo Roger Federer por 6-4, 6-4, 6-7 (5), 6-7 (8) y 9-7.
Solo hay dos tenistas en el mundo que pueden jugar así, solo hay dos personas que pueden estar jugando más de cuatro horas a un nivel que los demas tenistas solo pueden soñar, la realidad es esa, estos dos dioses del tenis están a años luz del resto de los mortales.
Ya lo habíamos comentado ayer, la hora de Federer había llegado, era el momento de cambiar la historia, y Rafa no defraudó a nadie, la “Catedral” se vino abajo cuando aquella bola del suizo se quedó en la red en el decimosexto juego del quinto set, el auditorio entero gritaba entusiamado y el de manacor no pudo aguantar la emoción y rompió a llorar.
No voy a comentar el partido set a set porque sinceramente creo que no haber visto el partido es un delito, solo diré que en mi vida he visto a dos tenistas jugar así, en mi vida he visto tantos golpes ganadores, jugadas de ensueño y tanta calidad junta. El partido tuvo que ser suspendido hasta dos veces por la lluvia, pero ni Federer ni Nadal perdieron un ápice de concentración, y eso fue el más largo de la historia de Wimbledon con casi cinco horas de duración.
En resumen, una final para el recuerdo, el inicio de una nueva era para Nadal y quizás el final de otra para Federer, y a partir de ahora podemos decir que el rey de la tierra es también el rey de la hierba.
Gracias Rafa Nadal por darnos estos momentos y ¡viva la madre que te parió!


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