
Los 62 goles que acumula Raúl González Blanco en la Liga de Campeones es de las mayores lecturas que se pueden extraer del partido de anoche en Minsk. Eso y que el Real Madrid selló su clasificación ante el modesto equipo bielorruso. Como datos objetivos no hay nada reprochable, aunque la imagen que ofreció el conjunto de Bernd Schuster ante el BATE Borisov no fuera como para echar cohetes.
Quizás todo lo contrario, puesto se esperaba algo más de un Madrid incancescente a siete grados bajo cero. Arrancó como como un obús, pero el motor se fue enfriando tras el tanto del capitán, lo único que necesitó e hizo el Madrid para zanjar un capítulo más. Los 83 minutos restantes no dijeron nada. Sólo confirmar, para desgracia de los madridistas, que este equipo necesita desengrasante y muchas dosis de fútbol. Quién sabe si este anda perdido, congelado o, poniéndonos en lo peor, olvidado.
Aunque son los resultados los que poco a poco escampan la crisis. Y es que, a medida que pasan las semanas, el batacazo ante el Real Unión y ante la Juventus se van olvidando. Por un lado porque la clasificación a los octavos de la Champions es una realidad; por el otro porque al fin y al cabo la Copa del Rey sigue siendo una excusa para criticar a tu equipo o para alabarle. El Madrid está a tres puntos del Barça en Liga y con los deberes hechos en Champions. Diferencias objetivas prácticamente no existen. El abismo en el terreno futbolístico es otra historia.



Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect