Raúl y el Manchester City: demasiado dinero atenta contra la salud del fútbol

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Raul

¿Le pagarán al Real Madrid con su misma moneda? Juntar dinero y fútbol es preparar un coctail explosivo, y a veces me decepciona mucho comprobar lo fácil que resulta armar un equipo de estrellas a golpes de talonario. ¿Es esto bueno para el deporte? Desde mi punto de vista definitivamente no, sobre todo a partir de un fenómeno que se viene dando especialmente en los últimos diez años: la llegada al fútbol de dinero externo que distorsiona totalmente el mercado.

Siempre ha habido equipos clubes grandes y pequeños, pero sus presupuestos han salido del dinero que el mismo fútbol producía, ya sea por auspicios, derechos de retransmisión o venta de merchandising. El problema se plantea cuando aparece un millonario con una cantidad desorbitada de “petroeuros” bajo el brazo, para robar comprar jugadores de manera prepotente como pretende hacer el Manchester City con Raúl.

Pues bien. El propietario del City, el jeque Mansour bin Zayed al Nahyan, ha ofrecido 40 millones limpios por cuatro temporadas al capitán del Real Madrid, (y en una encuesta de Marca.com, el 72% de los aficionados consideraba que debía aceptar la oferta) y hay rumores de que ira a por Frank Rijkaard como técnico, y vaya uno a saber cuantas sorpresas más nos tiene guardadas.

Para alegría de los merengues, el capitán ha dejado claro que “ni loco” dejaría el club para irse a Inglaterra, pero más allá de si se queda o no, lo que me preocupa es la distorsión que produce en el mercado la entrada de tanto dinero.

Me explico. ¿Vale tanto un jugador? No, si nadie lo paga, y un club “normal” no puede pagarlo. Pero el hecho de que cinco o diez clubes en el mundo vayan por allí ofreciendo millonadas hace que el precio y los salarios de los jugadores suba de manera ficticia, se “infle” de tal manera que la situación se hace insostenible: el fútbol por si mismo no produce dinero suficiente para mantener esta situación y comienza a necesitar divisas externas.

Galácticos

Millonarios con “petrodolares” que compran equipos, ricachones varios que invierten en el fútbol y revolucionan todo. Que si Román Abramóvich en el Chelsea, que si George Gillett y Tom Hicks en el Liverpool, que si ahora el Machester City tiene pasta de sobra para comprar lo que quiera… ¿podemos quejarnos?

Porque no nos olvidemos que en su día, el Real Madrid también colaboró en este juego perverso, ya que la recalificación y venta de los terrenos por más de 480 millones fue la que permitió la formación del equipo “galáctico”. Tal fue la magnitud de la operación, que hasta el Bayern de Múnich y el Mánchester United solicitaron una investigación ante el comisario europeo de la Competencia, para comprobar si entre los compradores había entidades públicas que habrían abonado al club un precio elevado artificialmente por la recalificación.

Repito, el planteo es muy peligroso, incluso para los clubes “grandes”: si el fútbol por si mismo no produce dinero suficiente para mantenerse, tarde o temprano las instituciones colapsarán por sus deudas. Por el bien de los clubes, se debe encontrar marcos regulatorios (por difícil que sea) que permitan lograr cierto equilibrio en sus cuentas, porque –como ya hemos comprobado últimamente– cuando hay ganancias, éstas son para pocos, pero luego las grandes pérdidas “son de todos”.

Fotos | wordpress.com

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