
Otro partido de infarto, justo después de los primeros sobresaltos con el balonmano, quizás era demasiado para corazones débiles. Pero así son los Juegos Olímpicos, un no parar de eventos deportivos que se solapan unos con otros y que nos mantienen con los ojos como platos delante del televisor. El sueño, estos días, es lo de menos.
Porque el madrugón lo compensa partidos como el de la Selección Española de Baloncesto. Los chicos de oro han arrancado con las legañas todavía pegadas a los ojos, pero cuando la derrota parecía inevitable, el poderío de un joven de 17 años ha llevado a los de Aíto García-Reneses en volandas hacia la victoria. Ricky Rubio se ha coronado ante China con un partidazo sublime.
Eso sí. Ha tocado sufrir, como se esperaba, ante los anfitriones. Aunque lo más sorprendente ha sido que nuestro mayor problema no ha sido únicamente su estrella NBA, Yao Ming. La torre de los Rockets se ha quedado con 11 puntos y 9 rebotes, cifras nada malas pero que se alejan de sus verdaderos números.
Liu Wei, con 19 puntos, y el partidazo que se ha marcado Wang Zhizhi han provocado que los españoles hayan tenido que poner la quinta para forzar una prórroga dominada por completo por los nuestros. Un tiempo extra en el que la pareja Ricky Rubio y Pau Gasol han dejado en la cuneta las ilusiones de los chinos de conseguir su primer triunfo olímpico en sus Juegos.
Toque de atención, por otro lado, para nuestro particular Dream Team. Un pequeño desliz lo puede tener cualquiera, y mejor en la primera fase que en los cruces, pero la Selección de China ha descubierto que tenemos nuestras debilidades. Si la concentración en la defensa falla, el ataque es débil y a menudo, sin suerte. Los últimos quince minutos de partido han sido los mejores del conjunto de Aíto, pero que queden en el olvido el resto. Aunque tampoco se le puede pedir a la campeona del mundo que juegue siempre igual de bien. ¿O si?
Foto | As



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