Era un espejismo. Roger Federer ha conseguido que me tenga que tragar mis palabras. La madurez no ha llegado para el suizo en el Masters Series de Londres, ni mucho menos, sobre todo después de escuchar lo que dijo a la prensa tras la derrota: “Si la pregunta es si me he equivocado jugando tan poco tras el US Open, la respuesta es que no voy a contestar porque no es una pregunta inteligente (...)”.
Nikolay Davydenko y Juan Martín del Potro se jugarán la honra de los demás. Y utilizo esa palabra, porque parece que es lo que han perdido el resto, a juzgar por sus impresiones.
¿Para qué utilizar excusillas como las de Rafa Nadal? La mejor defensa es un buen ataque. Y con la rabia contenida tras la derrota Federer debió de pensar que el enemigo era la prensa, esos maléficos plumillas que aupan a los grandes cuando lo son, y los destronan al día siguiente sin recordar por qué, sin memoria histórica. En este caso es que ni siquiera hemos hecho falta, porque Federer se ha encargado de atacar a su propia conciencia, su propia maldición.
Con todo, y pensando en el futuro, nos esperan unos primeros meses de 2010 que prometen ser bastante divertidos, por ver quién alcanza la madurez antes.
Masters Series de Londres



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