
Sin pelos en la lengua, el jugador del FC Barcelona de balonmano y uno de los mejores artillleros del combinado de Juan Carlos Pastor, Iker Romero, ha bombardeado con sutiles palabras el mayor problema de España en estos Juegos Olímpicos: la defensa. “No estamos defendiendo una puta mierda”, critica.
Y no le falta razón. De los cinco partidos que ha jugado el combinado español en estos Juegos Olímpicos de Pekín, el dúo Barrufet-Hombrados han recogido la pelota de su propia portería un total de 145 ocasiones, que resulta una media de 29 goles por partido. Y con estos números en defensa, no se va a ninguna parte. Y no toda la culpa es de los guardametas.
Sí, hay que ser relativista. Nos hemos colado en los cuartos de final porque a pesar de ese promedio de goles encajados, España ha sumado un total de 155 tantos, que siguiendo la misma fórmula matemática, el tema se resuelve en 31 goles anotados por encuentro. Por lo que no suena mal del todo, ya que ahora mismo creo que todos firmaríamos obtener el oro por un 31-29 en la final.
Pero ahí está el error. Creo que el mensaje de Iker Romero es claro. España no puede sufrir tanto en defensa para desgastarse tanto en ataque. Las ideas ofensivas se agotan, el rival te examina, te controla y te tapa. La artillería, la munición y la fortuna se acaban. Y para seguir cayendo en tópicos, hay que recordar que el mejor ataque es una buena defensa.



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