Ronaldinho: el jugador que pudo haber sido y no será

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Ronaldinho en sus buenos momentos

Decir de entrada que Ronaldinho ha sido la bandera y pieza clave del renacimiento de un FC Barcelona que surcaba a la deriva por la Liga española y las competiciones europeas, buscando año tras año dar con ese fichaje que marcaría el rumbo a seguir. Y en 2003 llegó la figura que iba a revolucionar por completo la trayectoria errante de los últimos años: Ronaldo de Assis Moreira, conocido en el mundo del fútbol como Ronaldinho.

Poco a poco fue dando muestras de su indiscutible clase, y en menos de un año ya había conseguido transmitir su eterna sonrisa a un grupo que tenía en el brasileño a su reconocido líder en el campo. El público se volcó con Ronaldinho, y Ronaldinho devolvió el cariño con títulos, goles, pases y jugadas de pura magia. La etiqueta de “uno de los mejores jugadores de la historia” empezaba a planear sobre el 10 del FC Barcelona. Pero desde el año pasado, de la chistera del brasileño ya no salen ni conejos ni palomas, y si se encumbró a Ronaldinho como bandera del renacimiento barcelonista, ahora también vemos en el brasileño el estandarte de la decadencia.

La punta de velocidad que hacía que todo el que le saliera al paso fuera inmediatamente desbordado ya no está en las piernas de Ronnie. Los regates imposibles ya no salen como antes. La chispa ya no está en las botas de uno de los mejores jugadores que ha pasado por el Camp Nou. Y el problema no está ni en la clase, ni en las botas, ni en las piernas. Ronaldinho tiene una lesión irreversible en ese músculo al que unos llaman moral, otros ganas, otros ánimos, y otros profesionalidad.

El Gaucho ya no entrena como antes. Ya no sonríe como antes. Ya no tiene las ganas de antes. No le importa estar en el banquillo. Me atrevería a decir que a menudo prefiere quedarse en casita, alegando gripes, molestias, tendinitis o sucedáneos terminados en “algia” e “itis”. No es de extrañar que ya se empiece a desconfiar de las lesiones del brasileño. Y en este punto me viene a la memoria otro brasileño: Rivaldo. No era ni la mitad de querido en el Camp Nou que Ronaldinho, pero jugó infinitas veces infiltrado por no perderse ni un partido. Del primer al último día. Ovacionado o pitado. De media punta o de extremo. No llegó a ser tan brutalmente mágico como Ronaldinho en su momento álgido, aunque tampoco iba falto de magia, pero Rivaldo tuvo un rendimiento exquisito en cada uno de los partidos que salió a defender la camiseta blaugrana. ¿Por qué, entonces, esta recesión en el juego de Ronaldinho?

Ronaldinho en sus malos momentos

Y volvemos a lo mismo de antes. Para mí, hay dos factores claros en cualquier persona ejerciendo su trabajo: saber y querer. Es evidente y está totalmente comprobado que Ronaldinho sabe. No se hable más, pues. Ronaldinho ya no quiere dar más en el FC Barcelona. Ronaldinho ya no quiere ser uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Tres años a un gran nivel no te dan el lujo de compartir cartel con los Pelés y Cruyffs de turno. Iba por el buen camino, pero el, llamémosle entorno, le hizo tomar la dirección equivocada. Muchas gracias por todo lo que has dado en el FC Barcelona, y que te vaya bien en el futuro.

Y yo soy de los que le hubiera firmado de por vida, aunque fuera sólo como símbolo de agradecimiento a lo que ha supuesto el brasileño en la historia moderna del club. Y también soy de los que todavía esperan ver el más pequeño síntoma del resurgimiento de Ronnie en cada balón que toca. De ilusión también se vive, ¿no?

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