
Descartado totalmente un desliz de los brasileños ante Cuba en el último partido de los anfitriones en esta primera fase, será el choque entre rusos y japoneses de donde saldrá el que será, a priori, el próximo rival de la Selección Española de Fútbol Sala en el Mundial de Brasil.
Y remarco lo de a priori porque España debe todavía mantener en el último encuentro la máxima concentración ante Uruguay. Los sudamericanos están fuera del campeonato, pero sin duda que saldrán a por todas para marcharse a casa con la cabeza alta. Irán y la República Checa tienen afilados sus cuchillos para no perder la ocasión de colarse como primeras de grupo a la segunda fase si España patinase.
El examen ante los uruguayos será como saltar a la cancha con el temario sabido pero encarando con incógnita las preguntas. Deslizar y sufrir ahora sería como quedarse sin tinta en mitad del examen. España debe hacer gala de su talento y su bicampeonato mundial plantándose en la segunda fase con nota y enviando un recado a Brasil: “estamos aquí”.
Los de José Venancio están yendo de menos a más, creciendo partido a partido y recuperando su identidad de vigente campeona. Mirar a Brasil con miedo es un error; con respeto, un acierto. Son los cariocas los que deben sentirse ahogados por la presión de recibir a los mejores y acumular ocho años sin oler el título mundial. Paso a paso: el jueves, Uruguay. En la segunda fase, la fortuna dirá.
Foto | El Mundo



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